ENGLISH
CASTELLANO

News_Image
Juanli Carrion Noticias Proyectos Textos Info
Contacto
Keisiki01 Juanli Carrion

Chuso-seki I - Chuso-seki II

Díptico. C-PRINT sobre Dibond    
2 - 100 x 100 cm    
2010    

Keisiki02 Juanli Carrion

Hashi-ishi

C-PRINT sobre Dibond    
150 x 100 cm    
2010    

Keisiki03 Juanli Carrion

Keisho-seki

C-PRINT sobre Dibond    
150 x 100 cm    
2010    

Keisiki04 Juanli Carrion

Ogon-seki

C-PRINT sobre Dibond    
150 x 100 cm    
2010    

Keisiki05 Juanli Carrion

Sankeishi-seki I - II - III

Tríptico. C-PRINT sobre Dibond    
3 - 100 x 70 cm    
2010    

Keisiki06 Juanli Carrion

Sohoseki I - Sohoseki II

Díptico. C-PRINT sobre Dibond    
2 - 130 x 85 cm    
2010    

Kei-Seki

DVD-Video    
1m (loop)    
2010    

Keisiki06 Juanli Carrion

Kigata-Ishi
Intervención en el paisaje - documentación #01

C-PRINT sobre dibond
67 x 52 cm
2010

Keisiki06 Juanli Carrion

Kigata-Ishi
Intervención en el paisaje - documentación #15

C-PRINT sobre dibond
67 x 52 cm
2010

Keisiki06 Juanli Carrion

Kigata-Ishi
Intervención en el paisaje - documentación #25

C-PRINT sobre dibond
67 x 52 cm
2010

Keisiki06 Juanli Carrion

Kigata-Ishi
Intervención en el paisaje - documentación #21

C-PRINT sobre dibond
67 x 52 cm
2010

Kigata Juanli Carrion

Kigata-Ishi

Instalación. Vista parcial    
Hormigón, humo, luz LED y vídeo    
Dimensiones variables    
2010

Kigata02 Juanli Carrion

Kigata-Ishi

Instalación. Vista General    
Hormigón, humo, luz LED y vídeo    
Dimensiones variables    
2010

Kigata03 Juanli Carrion

Kigata-Ishi

Instalación    
Hormigón    
Dimensiones variables    
2010

Kigata04 Juanli Carrion

Kigata-Ishi

Instalación    
Hormigón, humo, luz LED    
Dimensiones variables    
2010

s
outer-seed-shdow opus-2012-color ONSTAGE BNRW Un-Dramatics 10.21-23 Kei-Seki The simulated city Atlas Shrugged

2010

Kei-Seki
Maite Garbayo Maeztu

Keiseki: traza, evidencia, huella. Vocablo japonés formado por kei, escenario y seki, piedra. Deriva del término Suiseki, utilizado para designar rocas y piedras que por su forma natural consiguen emular en nuestra mente paisajes, objetos, animales…, imágenes. Rocas que son apreciadas e incluso veneradas porque poseen la capacidad de sugerir formas tendentes a mimetizar lo ya existente en la naturaleza. Representaciones en las que no media lo humano, que cuando interviene lo hace tan solo para otorgar dicho estatus. Representación entendida como emergencia de lo que antes no era y desde ese momento “es”, por determinación subjetiva.

Juanli Carrión “encuentra” paisajes que ya han sido contaminados por la intervención humana. El artista los elige para modificarlos después recreando escenarios que traen a nuestra memoria imágenes que remiten a un algo fantástico, futurista, como fotogramas de una película de ciencia ficción.

Son escenarios varados en una especie de no-lugar, perdidos y en apariencia ajenos a la civilización, pero que sin embargo evidencian, como el propio artista señala, “la realidad errática del ser humano”. Huellas, restos de un proceso inconcluso que el artista retoma para convertirlo en artístico. Kei: escenario en el que se representa un espectáculo colorista destinado a repensar la naturaleza del paisaje encontrado y con él la naturaleza del espectáculo mismo. Al dar una última vuelta de tuerca al juego mimético, el artista ve en estas construcciones que han llegado a parecer “naturales” una referencia al Suiseki. Solo que aquí se trata de una intervención de Land-Art que en lugar de mediar sobre lo natural actúa sobre lo que ya era artificial. El resultado, inquietantes imágenes que remiten con cierta ironía al apropiacionismo deformador que la mirada occidental hace de la cultura oriental, extensible aquí a toda usurpación de lo exótico.

Carrión extrae las piedras encontradas de ese no lugar en el que se situaban, de su estatus como elementos siniestros, y les otorga la autonomía propia del hecho artístico. Al representarlas las crea, porque no las copia, tan solo las transforma para hacerlas ser de otro modo al convertirlas en la obra misma. Obra que nunca es reproducción de algo real sino anticipación de aquello que todavía no existía, de ahí su capacidad de abrir un mundo de ficción que es autosuficiente.

En un segundo movimiento del juego mimético, el artista idea los Kigata-ishi, esculturas de hormigón que surgen de esta tensión entre lo natural y lo artificial. Son plantas que crecen en los paisajes retratados, o más bien son su representación en cemento; porque la mímesis, desde Aristóteles, no es solamente una imitación de lo real, sino que es un artificio, una elaboración del poeta sobre lo real. Plantas que son convertidas en esculturas y se muestran, junto con el vídeo Kei-Seki, como una instalación a la que se añaden elementos extraños al ámbito de lo natural, como luces azules o una nube de humo que invade el espacio expositivo.

Pero Carrión no se detiene aquí, realiza un último quiebro y restituye sus Kigata-ishi al paisaje en el que se encontraron, realizando una nueva intervención en el territorio de “lo natural”. Las copias de hormigón vuelven a convivir con sus originales, para revelar el desarrollo de un proceso que repiensa la relación del arte con la realidad y los entresijos de la representación. El artista fotografía esta contaminación paisajística para documentar la acción que cierra el proyecto y completar así un laberinto de espejos, de simulaciones, de tensión entre verdad y simulacro.

Carrión desliga la obra de la realidad, y al invertir las reglas de la representación establece un juego de apariencias y confusiones que terminan por situar lo artístico en el interior de una realidad ontológica que pone en evidencia la capacidad de todo lenguaje para ir más allá de sí mismo.

© 2012